Fallo del Concurso Nacional de Poesía Oliverio Girondo

Ha fallado el jurado el Concurso Oliverio Girondo, compuesto por Agustina Cometto, ganadora del Certamen Nacional de Poesía Juan L. Ortiz; los directores de la editorial, escritores y profesores de Letras, Carolina Suarez y Jorge Córdoba con los siguientes resultados:

PRIMER PREMIO:
Facundo López
Obra:
DOCE NIÑOS JUEGAN
VOY FRENTE A ESTE OJO CIEGO
MUTANTE

SEGUNDO PREMIO:
Florencia De Felippe
Obra:
NUNCA SUPE CÓMO CRUZA EL TERRENO BALDÍO

FINALISTAS:
María Moreno Quintana

Nadia Sáchez

Gerardo Artaza

Julieta Fernández

Nicolás D’Andrade

Jorge Niño García

Horacio García

Eva Isabel Ruiz

¡Felicitaciones!

Me gusta que cada libro que leo sea mi libro preferido

ENTREVISTA A AGUSTINA COMETTO (23) GANADORA DEL PRIMER PREMIO DE POESÍA JUAN L. ORTIZ

Me inspiró la idea de jugar un rato con algo nuevo, y ésa sigue siendo la idea hoy en día después de tanto tiempo.

1. ¿Cómo empezaste tu carrera como poeta y cuándo?

Comencé a escribir a los quince años, un poco por el incentivo de mi primera profesora de literatura Cecilia Gargantini (hoy gran amiga y madrina de mi crecimiento poético), y por buscar expresarme. Viví una adolescencia muy abierta y compartida con amigos entre los que siempre estábamos intercambiando herramientas artísticas y formas de crear. A través del arte nos gustaba comunicar lo que nos pasaba. En mi caso, me vinculé mucho con el teatro, el dibujo y la escritura.

 

2. ¿Te inspiró alguien en particular?

No. Me inspiró la idea de jugar un rato con algo nuevo, y ésa sigue siendo la idea hoy en día después de tanto tiempo.

3. ¿Escribís narrativa? (En caso que sea afirmativa): ¿Qué procesos de escritura se ponen en juego a la hora de escribir narrativa? ¿Y en poesía?

Me dedico preferentemente a la poesía. Siempre tomé el proceso creativo como algo libre. Cuando tengo ganas de escribir me gusta andar como una hoja en blanco, salir a la calle y dejarme penetrar por todo lo que percibo, lo que me atrae a lo largo del día. Y de ese contemplar en algún momento sale una frase muy clara, que por lo general suele ser el final de mis poemas.

4. ¿Cómo recibe tu entorno familiar y social tu inclinación hacia la escritura?

Algunos lo reciben con total naturalidad y otros con sorpresa. Hay algunas personas más cercanas que frecuentan lo que escribo porque disfruto mostrarlo, hay otras personas que se acaban de enterar que escribo. Es una actividad que nació sola, no la elegí. Por eso es que tal vez no la muestro tanto.

5. ¿Tenés un momento del día propicio para la creación? ¿Un lugar?

Tengo dos momentos específicos para lograr la escritura. Primero, escuchar música y dejar que la idea que surgió durante el día repose en mi cabeza, y luego, el silencio. El lugar comienza siendo uno cualquiera y siempre termina tomando la forma de mi casa, con el mate y la computadora. Si hace calor afuera, en el balcón y si hace frío adentro, sobre el escritorio.

6. ¿Qué pensás de la poesía actual?

No tengo ninguna opinión formada al respecto. Siempre me encuentro con textos realmente buenos e innovadores, de escritores de todas las formas y edades.

7. ¿Cuáles son los tópicos de tu poesía?

Me detengo mucho a tratar de entender la naturaleza de las cosas. Soy una fanática de la vida cotidiana. Me gusta la simpleza de todo lo que ocurre porque es en ella donde encuentro algo de verdad. Siento que busco conversar con lo que sencillamente existe.

8. ¿Qué opinión te merece las editoriales? ¿Qué experiencias has tenido con ellas?

Es un mundo al que nunca me había acercado. Tengo amigos que escriben y editan sus propias cosas, que buscan hacer circular sus textos, pero siempre de forma independiente. Esta oportunidad que me da BRUMA Ediciones es mi primera experiencia con una editorial y es muy bueno saber que hay espacios con interés por conocer y difundir nuevas propuestas literarias.

Es una actividad que nació sola, creo que no la elegí.

9. ¿Cuáles son tus autores preferidos?

No creo tenerlos. Mi relación con la literatura es de lo más pasional. Me gusta elegir un libro para leer cuando siento que él llegó hasta mí por alguna razón en especial. Me gusta tener un extenso amorío con ese libro, perderme y demorarme leyéndolo. Me gusta que cada libro que leo sea mi libro preferido. Pero si tengo que nombrar a personas que admiro enormemente por su cualidad de poetas elijo como referentes a Luis Alberto Spinetta y a Fernando Cabrera. Han cruzado la frontera de la música para también enamorar con lo que escriben. A través de la humildad permiten que algo más allá de ellos se comunique. Usan las palabras de una manera sincera y única. Siento mucha afinidad con lo que transmiten y me llegan al alma cuando los leo o los escucho.

10. ¿Qué le recomendarías a aquellos que están comenzando a escribir?

Que se diviertan haciéndolo. Que se suelten a lo que pase, a lo que tenga que salir. El arte es una herramienta directa para comunicarnos con nuestro espíritu, y creo que si recurrimos a él, aunque lo hagamos sin saber, es porque queremos acercarnos más a nosotros mismos. Para ello se necesita sinceridad y entrega.
A veces tenemos claro lo que queremos materializar artísticamente, pero otras veces no, y es en esos momentos cuando debemos permitir que nuestro interior se revele, ya sea a través de una fotografía, de una canción o de un texto.

11. ¿Sobre qué cosas te hacés preguntas?

¡Sobre todas las cosas! Me gusta que todo tenga tantas respuestas como perspectivas posibles. Me pregunto algo nuevo todos los días.

Me gusta que todo tenga tantas respuestas como perspectivas posibles

12. ¿Qué está mal en el mundo?

Es una pregunta fácil y difícil a la vez.

Es muy fácil señalar todo lo que vemos malo pero difícil destacar lo bueno que puede hacerse para cambiarlo. Prefiero detenerme en celebrar ese cambio que muchos están buscando. Destacar todo lo hermoso que se está moviendo constantemente y que debe seguir creciendo. Fomentar el amor por la vida, encontrar la paz interior para un bienestar común, dejar el egoísmo y alcanzar la felicidad.

14.. ¿Qué libro te hubiera gustado escribir? ¿Por qué?

¡No me puedo imaginar cuál! Creo que los grandes libros están para ser admirados y estar agradecidos de que se hayan escrito, pero no para desearlos como propios.

CERTAMEN NACIONAL DE POESÍA OLIVERIO GIRONDO

CONCURSO CERRADO EL 31/8/2015

 

BRUMA Ediciones y Octavo pecado editorial, Argentina, convocan al Certamen Nacional de Poesía OLIVERIO GIRONDO.girondo

 

  1. Podrán participar todos los escritores argentinos residentes en Argentina, mayores de 18 años.
  2. Las obras deberán ser individuales, inéditas y no haber recibido premios. Aunque se recibirán obras que hayan sido finalistas de otros concursos u obtenido menciones. Se podrán enviar hasta tres (3) poemas de hasta 20 líneas cada uno. Tanto tema como estilo serán libres.
  1. No podrán participar aquellos autores que hayan recibido premios y/o menciones en nuestros anteriores concursos.
  1. Para participar debe llenar el formulario dispuesto para tal fin en nuestro blog y enviarlo a:   https://brumaediciones.wordpress.com/2015/06/01/certamen-nacional-de-poesia-oliverio-girondo/
  1. Las obras deberán mantener vocabulario, ortografía y cuidado estilístico; de lo contrario, serán rechazadas sin aviso.
  1. El certamen se extiende desde el día 01 de Junio del 2015 hasta el 31 de Agosto del 2015, inclusive.
  1. El jurado estará integrado por Carolina Suarez, Profesora de Lengua y Literatura Inglesa, escritora y Directora de BRUMA Ediciones; Jorge Córdoba, Profesor de Lengua y Literatura, poeta, escritor y Director de BRUMA Ediciones y Agustina Cometto, poeta, ganadora del Certamen Nacional de Poesía Juan L. Ortiz  Su fallo será inapelable y podrá declarar desierto el concurso si los trabajos no reúnen la calidad estética requerida.
  1. A los trabajos no premiados se les ofrecerá una devolución editorial a un precio promocional del 60% menos del valor habitual, solo por haber participado del Concurso.
  1. Después de la expedición del jurado no se mantendrá correspondencia con los autores sobre las obras presentadas, salvo en las condiciones en el punto 8.

10.  PREMIOS:

Primer Premio: La obra ganadora será editada y el autor de la misma recibirá como premio 10 ejemplares en papel, más una (1) antología descripta en el punto 13, además de la certificación que le corresponde.

El Segundo Premio constará de la participación sin cargo en la antología descripta en el punto 13, más dos (2) ejemplares de la misma y la certificación acreditativa.

También se entregará, si se considera pertinente, una Mención de Honor.

  1. BRUMA Ediciones tendrá una opción preferente para la publicación de aquellas obras presentadas, y no premiadas, que considere de su interés.
  1. Los ganadores se anunciarán de forma pública en diarios de difusión mendocina, gacetillas de prensa a más de mil contactos, en nuestra fanpage, Twitter, Google +, Linkedin y blogs, además de la comunicación formal privada. 
  1. Paralelamente al desarrollo del certamen, tanto a los finalistas, como a aquellos autores cuya obra amerite la publicación; se los invitará a formar parte de una antología en homenaje a Juan L. Ortiz que se editará en forma conjunta entre la Editorial y los autores (de acuerdo a las características de la obra seleccionada podría ser editada tanto en BRUMA Ediciones  como en el sello Octavo pecado editorial).
  1. Los finalistas podrán participar de la antología con el poema seleccionado entre la editorial y el autor abonando $95 pesos argentinos por poema. La edición se realizará siempre y cuando se logre un mínimo de participantes y la calidad de los trabajos sea aceptable.
  1. El ganador del certamen integrará el jurado en el próximo concurso, cediendo además, los derechos para reproducir su imagen y obra a modo de difusión.
  1. ECertamen es de participación libre y gratuita y el solo hecho de participar en el mismo implica la aceptación de las presentes BASES. El no cumplimiento de las mismas, inhabilitará tal participación.

 

GANADORES DEL CONCURSO NACIONAL DE POESÍA JUAN L ORTIZ

1er Premio:
Agustina Cometto. Obra Poemas I y II
2do Premio:
Diego Alfaro. Obra: Poema del Litoral Central para Claudia.
Única Mención Especial:
Pablo Bugarini. Obra: El barro
Único Accésit
María Magadalena Cervellera. Obra Poemas I, II y III
Ganadores sobre un total de más de 600 trabajos recibidos.
Jurado: Andrés Urzúa de la Sotta (poeta chileno)
              Carolina Suarez (poeta y directora de BRUMA Ediciones)
              Jorge Córdoba (escritor y director de BRUMA Ediciones)

FINALISTAS DEL CONCURSO DE POESÍA JUAN L. ORTIZ

Como habíamos anunciado: recibimos más de 631 trabajos para el Concurso de Poesía Juan L. Ortiz. Fue una tarea difícil seleccionar finalistas, debido a la buena calidad estética de las obras.
Hacemos público a dichos finalistas. De ellos saldrán los primeros premios y la Mención Especial, si la hubiere. Muy pocos quedaron afuera por no ajustarse a las bases del Concurso. Tanto BRUMA Ediciones, como Octavo pecado editorial, agradecen a quienes han participado.
Pronto daremos a conocer a los ganadores.
Las antologías propuestas comienzan a tomar forma con los finalistas que han decidido acompañarnos.
Gracias, nuevamente.

Adrián Yansón
Carlos Barbarito
Claudia Lonfant
Claudia Masiero
Claudio Simiz
Diego Alfaro
Dolores Pombo
Eduardo Guajardo
Evangelina Aguilera
Hernán Moreno
Hugo Cela
Laura Giraldez
Luis Ferrario
Manuel Ruano
Marcelo Aste
Marcelo Gonzalez
María del Carmen Moreno
María Iribarne
Mario Villagra
Marisa Willner
Maura Pierotti
Noelia Abraham
Norberto Antonio
Pablo Bugarini
Raquel Jaduszliwe
Salomé Hernaiz
Silvia Müller
Alberto J. Armando
Andrés Alvarado
Beatriz Mir
Beatriz Teresa Bustos
Clara Gonorowski
Claudia Villafañe Correa
Damián Andreñuk
Damián Zeballos
Daniela Della Bruna
Darío Oliva
Dario Würtz Paiva
Elida Graciela Perchivale
Gabriel García
Graciela Victoria Bernaldez
Griselda Roces
Héctor Gurvit
Héctor Ramón Santomil
Isabel Llorca Bosco
Ismael Peppe
José Luis Castellano
Laura Romero
Leonardo Avallone
Leonardo Rodríguez
Lorena Miño
Luis Comis
María Cervellera
María Ester Ganzero
Mariana Rodríguez
Matías Cárdenas
Máximo Ballester
Mónica Ovejero
Nancy del Carmen Martello
Nicolás Antonioli
Nicolás Sada
Norma Baqueiro
Norma Etcheverry
Osvaldo Víctor Fernández
Patricia Briganti
Raquel Fernández
Ricardo Guidi
Rosalía Cuello
Salvador Villagra
Silvana Piccardo
Sylvia Cirilho
Verónica Cynthia Petasne

CARLOS BARBARITO

El olor del papel debe ser el aroma del Paraíso

Por Carlos Barbarito

 

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Fotografìa: Fredy Heer. Pertenece a su proyecto “La cámara de papel”

 

 

Leo porque sueño y sueño por que leo. En mí hay una profunda interrelación entre una cosa y la otra, no las concibo desvinculadas una de la otra. Claro, primero fue el sueño (intenso, en colores), sobre todo cuando lo último que oía, antes de dormirme, era el sonido de la lluvia en el techo; más tarde, fue la lectura; pero, cuando sólo parecía existir el sueño, lo otro, desde alguna parte, irradiaba sobre mí su magnetismo, aunque yo ignorase —lo ignoré durante cinco años— qué ocultaban esas manchas negras sobre el papel blanco que los mayores miraban con atención o despreocupación. Lo recuerdo: durante horas, sentado a la mesa de la cocina, en casa de mis abuelos, copiaba los dibujos de diarios, revistas y libros. Tal vez, un modo, larvado, inconsciente, de responder al llamado de eso que permanecía secreto y lejano. Cuando llegó el momento de leer, fue para mí algo gozoso, pleno de dicha. Luego supe que la lectura también trae pesadumbre. En mi casa de infancia había pocos libros, apenas recuerdo un ajado y oloroso atlas —allí, ciertos nombres: Mozambique, El Cairo, Indochina, pasaba la yema de los dedos por los mapas, sobre todo de África, viajaba—, y un libro barato, de ciencia ficción, sin tapas, acerca de una fuerza que se apoderaba de los cerebros de los humanos excepto, claro, del cerebro del héroe. Hubo, no mucho después, un hecho que, visto en retrospectiva, transformó mi vida para siempre: una amiga de la familia me obsequió un ejemplar de Alicia en el País de las Maravillas. Pienso a menudo en aquel gesto y no exagero si afirmo que en la frecuentación, repetida, como bajo la influencia de un hechizo, de aquel libro, que extravié años más tarde, comenzó a gestarse, subterránea, inadvertidamente, en mí, el poeta. Idea de mis padres fue asociarme a una biblioteca, con piso y muebles de madera. Y ese olor a papel que desde entonces me parece el aroma que debió tener el Paraíso. Primero fue Verne. Yo lo llamo mi padre literario, pese a que jamás escribí un relato, impedido hasta hoy de elaborar la más mínima narración. Junto con Verne, en simultáneo, decenas de libros de bolsillo, de autores españoles con seudónimos en inglés, entre ellos uno acerca de una puerta que permitía el acceso a otros universos. Y Arthur Clarke. Y tomitos dedicados a satélites artificiales, tormentas, descensos al fondo del mar, una biografía de Edison y otra de Samuel Morse y otra de Byrd. Y Salgari, Bradbury, alguna novela inapropiada de Eduardo de Zamacois, una edición abreviada de La odisea, otra dedicada a la cría de caballos y otra, al acodo y otra, a los venenos. Nada me era indiferente: soles, hongos, caballos, pirámides, cuerpos geométricos, modas y costumbres, la hipnosis, los imanes, la fisiología de los astronautas, los desiertos, los músculos de la cara. Era, lo admito, tan curioso como ansioso. Impaciente, como tantos otros, quería tragarme de un bocado de la primera a la última página, incluso salteaba párrafos y hasta páginas, como poseído por un hambre y una sed intensos, inagotables. Más que entender yo quería devorar, hacer mío, apropiarme con la urgencia del tigre que persigue al venado. Leía en simultáneo, pasaba sin pudor alguno de una escena con farol de gas en París a la descripción de un volcán o la bomba atómica. De libro en libro. De geografía a medicina. De novelita de bajo costo a alguna edición de los Evangelios de páginas con borde dorado. La aparición de un cometa me llevaba a alguna enciclopedia para saber qué era un cometa. Lo mismo con motivo de un eclipse solar o lunar, la caída de un rayo. De manos de mi abuelo paterno recibí un antiguo y voluminoso tratado de física. Lo conservo como a un tesoro. Lo releía con frecuencia, pero sobre todo me agradaba mirar los grabados de locomotoras, trombas, telégrafos. Tiempos en los que nada había de nuevo que esperar en esa área de la ciencia, salvo algún que otro ajuste.

Entonces, ¿qué otra profesión sino la de bibliotecario para alguien como yo? Y en el ejercicio de mi tarea, ¿qué otra cosa sino el persistente hurgar, la denodada busca, la eterna curiosidad?

CONCURSO NACIONAL DE POESÍA Juan L. Ortiz

Certamen Nacional de Poesíajuan-l-ortiz

JUAN L. ORTIZ

BRUMA Ediciones, Argentina, convoca al Certamen Nacional de Poesía JUAN L. ORTIZ.

 

  1. Podrán participar todos los escritores de lengua española residentes en Argentina, mayores de 18 años.
  2. Las obras deberán ser individuales, inéditas y no haber recibido premios. Aunque se recibirán obras que hayan sido finalistas de otros concursos u obtenido menciones. Se podrán enviar hasta tres (3) poemas de hasta 20 líneas cada uno. Tanto tema como estilo serán libres.
  1. No podrán participar aquellos autores que hayan recibido premios y/o menciones en nuestros anteriores concursos.
  1. Para participar debe llenar el formulario dispuesto para tal fin en nuestro blog y enviarlo:

https://brumaediciones.wordpress.com/2015/01/07/concurso-nacional-de-poesia-juan-l-ortiz/

  1. Las obras deberán mantener vocabulario, ortografía y cuidado estilístico; de lo contrario, serán rechazadas sin aviso.
  1. El certamen se extiende desde el día 08 de Enero del 2015 hasta el 06 de Marzo del 2015, inclusive.
  1. El jurado estará integrado por Carolina Suarez, Profesora de Lengua y Literatura Inglesa, escritora y Directora de BRUMA Ediciones; Jorge Córdoba, Profesor de Lengua y Literatura, poeta, escritor y Director de BRUMA Ediciones y Andrés Urzúa de la Sotta, poeta, ganador del Certamen Internacional de Poesía Roberto Juarroz (ver nota en nuestro blog) https://brumaediciones.wordpress.com/tag/andres-urzua-de-la-sotta/.

Su fallo será inapelable y podrá declarar desierto el concurso si los trabajos no reúnen la calidad estética requerida.

  1. A los trabajos no premiados se les ofrecerá una devolución editorial a un precio promocional del 60% menos del valor habitual, solo por haber participado del Concurso.
  1. Después de la expedición del jurado no se mantendrá correspondencia con los autores sobre las obras presentadas, salvo en las condiciones expresadas en el punto 8.
  1. La obra ganadora será editada y el autor de la misma recibirá como premio 10 ejemplares en papel, más una (1) antología descripta en el punto 13, además de la certificación que le corresponde.

El Segundo Premio constará de la participación sin cargo en la antología descripta en el punto 13, más dos (2) ejemplares de la misma y la certificación acreditativa.

También se entregará, si se considera pertinente, una Mención de Honor.

  1. BRUMA Ediciones tendrá una opción preferente para la publicación de aquellas obras presentadas, y no premiadas, que considere de su interés.
  1. Los ganadores se anunciarán de forma pública en diarios de difusión mendocina, gacetillas de prensa a más de mil contactos, en nuestra fanpage, Twitter, Google +, Linkedin y blogs, además de la comunicación formal privada.
  • Paralelamente al desarrollo del certamen, tanto a los finalistas, como a aquellos autores cuya obra amerite la publicación; se los invitará a formar parte de una antología en homenaje a Juan L. Ortiz que se editará en forma conjunta entre la Editorial y los autores (de acuerdo a las características de la obra seleccionada podría ser editada tanto en BRUMA Ediciones como en el sello Octavo pecado editorial).
  1. Los finalistas podrán participar de la antología con un poema acordado entre la editorial y el autor abonando $50 pesos argentinos por poema. La edición se realizará siempre y cuando se logre un mínimo de participantes y la calidad de los trabajos sea aceptable.
  1. El ganador del certamen integrará el jurado en el próximo concurso, cediendo además, los derechos para reproducir su imagen y obra a modo de difusión.
  1. El Certamen es de participación libre y gratuita y el solo hecho de participar en el mismo implica la aceptación de las presentes BASES. El no cumplimiento de las mismas, inhabilitará tal participación.

COMPLETE EL SIGUIENTE FORMULARIO PARA PARTICIPAR.

 

MICHAEL BENÍTEZ ORTIZ

“Bogotrash nace de mi amor que coquetea con las formas que toman las sombras de la muerte.”

ENTREVISTA EXCLUSIVA A MICHAEL BENITEZ, JOVEN ESCRITOR COLOMBIANO GANADOR EN NARRATIVA DEL CONCURSO NACIONAL E INTERNACIONAL PALABRA SIN FRONTERA.

Próximamente BRUMA Ediciones editará Bogotrash, su primer libro de relatos.

¿El ser humano nace artista o se va haciendo progresivamente?

“Esta sociedad nuestra solo puede crear asesinos.”

No creo que el arte, o la condición de artista, sea una condición innata. Pero tampoco me inclino a pensar que la sociedad haga artista a alguien: esta sociedad nuestra solo puede crear asesinos. Es como decir que el hombre es bueno o malo por naturaleza, o se hace así socialmente. Yo pondría a Rousseau  y a Hobbes a jugar billar y el que gane el chico que conteste esta pregunta.

¿Cómo empezaste tu carrera como artista?

No sé si me considero un artista. Hago malabares con las palabras. Eso sí. Casi siempre se me caen en el silencio. Cuando era niño  mis hermanos y primos se reunían a jugar con carros, yo prefería estar solo mirando cielo… ahí vi mi primer poema.

¿Te inspiró alguien en particular?

Yo pensaba que la poesía (como expresión literaria) no tenía nada que ver con la vida y, realmente, no me equivocaba mucho. Un día conocí a Gonzalo Arango, Darío Lemos… y los otros poetas nadaístas; vi, con ellos, que la poesía abundaba más en la vida que en los libros: asumí, entonces, la poesía como experiencia vital, como forma de acercarme a la realidad, a su misterio.

¿Cómo recibe tu entorno familiar y social tu inclinación hacia el arte?

Mi familia piensa que soy un genio y que algún día los sacaré de la pobreza. No saben lo equivocados que están. Yo les digo un poema que leí en una pared:

 “El fabricante de rosquillas

Puede al menos comérselas,

Pero el que sólo sabe hacer poemas,

¡Qué comerá?”

Sos narrador, poeta, y tenemos entendido que también sos músico: ¿Qué procesos de creativos se ponen en juego en cada uno de las esferas creativas? ¿En qué se parecen y en qué no?

Para mí lo esencial —como ya se habrá notado— es la poesía: la poesía se expresa en todos los espacios del arte y de la vida. Cuando narro hago poesía… la música es la poesía más pura. Si fuera músico no escribiría nada. No leería nada. La literatura a veces se queda corta, es balbuceo, patina en sus propias babas.

“Cuando narro hago poesía.”

¿Tenés un momento del día propicio para la creación? ¿Un lugar?

A pesar de todo caigo en la tentación de escribir. ¿Por vanidad o falso altruismo?, ¿por no aceptar el devenir? La literatura es un crimen y más cuando se publica: mueren árboles y mentiras. Por eso hay que escribir oculto en el cuerpo de noche, donde nadie te vea… lejos de los ojos de los daltónicos que confunden poesía con policía.

¿Qué pensás de la narrativa actual?

De ella espero muy poco. Lo fácil que es publicar, ahora, ha llenado el mundo literario —si puede llamársele así a ese bollito de mierda— de Pizarniks, Bukowskis…, de jóvenes  que sólo escriben para engordar el ego —ahora yo me creo Jodorowsky—, pero no hay originalidad. “Todo está dicho ya” es una máxima que se repite hoy… (¿Desde hace cuánto?)

Sobra decir que todo esto lo digo con mucho respeto: sin haber leído ningún autor contemporáneo.

 ¿Pensás en el género que vas a abordar antes de escribir?

Sólo, hasta mucho tiempo después de estar escribiendo poemas y cuentos, conocí las estructuras —por decir de alguna forma— “canónicas” de estos géneros literarios: Ahora sé que nunca he escrito un cuento o un poema.

¿Cómo surgió BOGOTRASH?

Bogotrash nace de una necesidad vital, autobiográfica, de una enfermedad que pretende desbordar lo poético en la realidad, del vientre del rock and roll, de unas (muchas) borracheras con mis amigos, de mi infancia: esa que no termina; de una ciudad donde las palomas ruñen huesos de pollo a la salida de los asaderos; de partidos de microfútbol a muerte, de amores precoces de colegio. Bogotrash nace de mi amor que coquetea con las formas que toman las sombras de la muerte.

“Ahora sé que nunca he escrito un cuento o un poema”

¿Qué opinión te merece las editoriales? ¿Qué experiencias has tenido con ellas?

Las editoriales son un negocio… y eso no tiene nada de malo. Lo digo porque sé que hay mucha gente que habla pestes de ellas porque no les aceptaron el manuscrito de su “obra maestra”. Si alguien conoce un negocio que no genere plusvalía que lance la primera moneda (si es que tiene). Mi experiencia es con BRUMA Ediciones y es buena. Yo amo a mis editores (como seres humanos: no como editorial) porque se aventuraron con mi obra… y no saben lo que les espera.

¿Cuáles son tus autores preferidos?

Luis Vidales (Suenan timbres), Kraken (El símbolo de la huella) y Gokú…

 Sos una persona muy joven, aún así, ¿qué le recomendarías a aquellos que están comenzando a escribir?

Que dejen de pensar lo que piensan mis papás: esto no da plata. Que estudien, roben o monten una empresa (valga la redundancia)… Pero si de verdad aman esto: que no escuchen consejos de nadie.

WALTER TOSCANO

“La verdadera transgresión está en hacer un laboratorio de la palabra.”

ENTREVISTA A WALTER TOSCANO – GANADOR DEL CONCURSO INTERNACIONAL PALABRAS SIN FRONTERA – GÉNERO POESÍA

Caricatura de Franz Kafka, según Toscano

1. ¿El ser humano nace artista o se va haciendo progresivamente?

Todos nacemos con la posibilidad de desarrollarnos en las diversas disciplinas artísticas. Cuando niños, a todos nos gusta dibujar o cantar o bailar o expresarnos dentro del arte. Las motivaciones en la infancia son muy importantes y nos permiten continuar por este espacio de manera libre. Sin embargo, en el camino, la mayoría decide tomar otro rumbo.
Pablo Picasso decía: “Todos los niños nacen artistas. El problema es cómo seguir siendo artistas al crecer”.
Los artistas hemos resuelto ese problema: seguimos siendo niños.

2. ¿Cómo empezaste tu carrera como artista?

Fue muy difícil. Cuando decidí estudiar arte, mis padres no estaban de acuerdo, creo que ahora tampoco lo están. Es lógico, porque si un muchacho de 15 o 16 años muestra sobresalientes aptitudes para las diversas materias o cursos del Colegio, entonces lo coherente es que elija una carrera como medicina o derecho, en fin, una profesión al nivel de ese conocimiento. Pero si ocurre lo contrario, los padres y familiares podrían mostrarse decepcionados.
Entonces mi lucha contra esa “exclusión” fue sobresalir en todo lo que realizara. Mi afán de perfeccionismo ha tenido mucho que ver con mi perseverancia.
Pude haber elegido una carrera universitaria, e incluso estuve a punto de postular a la carrera de Ingeniería de Computación y Sistemas, pero desistí y no fui a dar el examen correspondiente. El motivo es muy claro, deseaba estudiar arte. Y no sé si alguien pudo haberme inspirado, en todo caso sí hubo un profesor de arte que al ver mis trabajos artísticos me animó a optar por esta profesión.
Ya en Bellas Artes tampoco fue fácil. Debía sobresalir entre tantos muchachos afanosos por brillar. La competitividad siempre es positiva, ayuda a que nos esforcemos. Logré ubicarme en el primer lugar en el total de los cursos, en especial en dibujo y pintura durante cuatro años, por tal razón fui becado; pero en el último año se me presentó una enorme muralla con faz de profesor, quien prefería apoyar a los alumnos que iban con él a embriagarse a algún bar o a probar alguna sustancia extraña, por decir lo menos. Yo nunca tuve esa debilidad, y la beca del último año se esfumó.

3. Escribís narrativa, sos poeta, artista plástico y también un excelente caricaturista: ¿Qué procesos creativos se ponen en juego en cada uno de las esferas creativas? ¿En qué se parecen y en qué no?

Un brillante humorista gráfico peruano me preguntó alguna vez: “Si tuvieras que elegir una de las áreas artísticas o literarias, ¿con cuál te quedarías o te sentirías más satisfecho?” Y mi respuesta fue: Si yo tuviera que elegir una de las cosas que hago, tan sólo una, entonces dejaría de ser Toscano, porque Toscano es todo lo que hace y al elegir una de las cosas que hago estaría incompleto.
En cuanto a los procesos que sigo para realizar cada expresión artística, ya sea narrativa, poesía, pintura, ilustración, caricatura o historieta, son diversos y afines a la vez.
La narrativa desnuda a quienes nos rodean, y en la poesía nos desnudamos; estoy hablando de mostrar nuestro interior, nuestras miserias más absolutas o nuestras mayores virtudes, pero respetando al lector (no olvidemos que quien escribe también es lector, el primero de tantos o de pocos). Cada palabra debe ir bien puesta, los espacios bien jugados, el tono ajustado según nuestras intenciones, y no debemos decir más de lo necesario; es por ello, quizá, que escribo microcuentos y poemas no muy extensos.
En las artes plásticas o gráficas, ya sea pintura, ilustración o caricatura, siempre voy de manera gradual. Empiezo con una idea casi abstracta, una mancha de tonalidades o unas líneas dispersas que van uniéndose hasta formar un conjunto armonioso. Si es una pintura, hago previos bocetos mentales sobre los colores, no obstante ya cuento con algún apunte sobre papel. Si es una caricatura, estudio lo más profusamente posible al personaje; reviso fotos, si canta veo y oigo videos, si escribe leo sus textos o fragmentos de lo que ha escrito, y, por supuesto, acudo a su biografía.
En conclusión, toda expresión gráfica o literaria está enlazada por el arte.

4. ¿Tenés un momento del día propicio para la creación? ¿Un lugar?

No exactamente, pero generalmente mi lugar de operaciones está en mi habitación, en absoluta soledad o silencio protagónico, y desde la medianoche. Cuando la idea ya ha tomado forma, si es pintura o caricatura o ilustración o historieta, puedo escuchar música francesa, italiana o en español. Por lo general detesto las canciones en inglés, con pocas excepciones. Pero si se trata de iniciar un microcuento o poema, el origen de todo está en el mutismo ambiental. Mi enorme soledad atrae a estos seres de papel y color, de voces y sensaciones prolongadas.

5. ¿Qué pensás de la poesía actual?

La poesía actual ha optado por prevalecer la forma al fondo. Lo ideal es amalgamar ambas cosas, de tal manera que construyamos un texto artístico. Se cree, erróneamente, que ser transgresor es decir un carajo o palabras soeces sin sentido. Se equivocan rotundamente, la verdadera transgresión está en hacer un laboratorio de la palabra, en tener un lenguaje propio, una comunicación profunda con las armas que nos da la estética, el arte.

6. ¿Cuáles son los tópicos de tu poesía?

TOSCANO-CHE GUEVARA
Caricatura del Che

El principal es la muerte, es el tema que a todos nos conmueve y que nunca comprenderemos a cabalidad, por ello es misterioso y enigmático. También me muevo entre lo aparente absurdo, y me valgo de lo onírico, lo dual, de la multiplicidad del ser, de lo existencial.

7. ¿Cómo ves el panorama de la poesía en Perú?

La poesía en el Perú, si bien es cierto ha retomado preponderancia en los últimos años en relación a la narrativa, no ha dejado de producir textos de real valía. Considero que Perú es tierra de poetas. Desde Vallejo, pasando por Jorge Eduardo Eielson, Blanca Varela, José Watanabe, por nombrar a los más relevantes, Perú siempre ha contado con brillantes representantes del verso. Ello, podría deberse a que esta tierra es de gente de sensibilidad descarnada, con deseos supremos de exteriorizar en letras el sufrimiento silencioso.

8. ¿Qué opinión te merece las editoriales? ¿Qué experiencias has tenido con ellas?

Mis experiencias con las editoriales han sido mínimas, se restringen al hecho de ser publicado en antologías. Aparte de ello, dirijo la editorial underground “Piel de camaleón”, pero que por motivos económicos he dejado de publicar las revistas Piel de Kamaleón (literatura) y PerroKalato (arte gráfico internacional), y conozco de primera mano la realidad de las editoriales que no cuentan con suficientes recursos para cubrir los gastos de publicación. Es una enorme batalla que tienen que lidiar las pequeñas editoriales contra la desidia de quienes no leen, de las instituciones públicas, de quienes acuden a las presentaciones de libros o revistas a sociabilizar pero que les interesa poco o nada apoyar el esfuerzo editorial, entre otras situaciones igual de adversas.

9. ¿Cuáles son tus autores preferidos?
En narrativa: Antón Chejov, Franz Kafka, Ernesto Sabato, Óscar Wilde, Edgar Allan Poe, Julio Ramón Ribeyro, Herman Hesse, Gabriel García Márquez, Albert Camus, Julio Cortázar, Juan José Arreola, Guy de Maupassant, …
En poesía: Luis de Góngora y Argote, César Vallejo, Jorge Eduardo Eielson, Carlos Oquendo de Amat, Jaime Sabines, Charles Bukowski, Edith Södergran, Leopoldo María Panero, Antonin Artaud, Bob Dylan, Óscar Hahn, …
Los he nombrado sin orden alguno.

El “Flaco”, por Walter Toscano

10. ¿Qué le recomendarías a aquellos que están comenzando a escribir?

Leer abundantemente sin realizar un verdadero estudio de lo que se lee es vano. Lo que se lee se debe disfrutar, pero a la vez debe servirles como un aprendizaje para lo que harán. Escriban acerca de lo que les rodea, de lo que más conocen, de lo que tienen dentro, expulsen sus miedos del error. Deben prohibirse copiar estilos, aún en sus inicios hay que aspirar a lograr una voz personal, sincera, no importa que tenga desafinaciones, el tiempo y el trabajo constante les darán el tono exacto y lo que buscan.

ANDRÉS URZÚA DE LA SOTTA

“Si supiera por qué escribo, probablemente no escribiría.”

ENTREVISTA A ANDRÉS URZÚA DE LA SOTTA – GANADOR DEL I PREMIO DE POESÍA ROBERTO JUARROZ

¿Cómo empezaste tu carrera como poeta y cuándo?

Los comienzos nunca son lo suficientemente claros.

Andrés Urzúa de la Sotta. Poeta chileno

Más bien creo que tras cada comienzo hay una serie de comienzos ocultos u olvidados. En el caso de mi escritura poética, supongo que fue alrededor del año 2004, momento en que ingresé a un taller de escritura con el poeta chileno Erick Pohlhammer en Viña del Mar. En aquella época ya tenía algunos textos escritos en verso. Eran poemas breves influenciados por mis lecturas de Claudio Bertoniy por mi circunstancia vital más inmediata: la angustia amorosa. Un texto de ese tiempo: ”Nuestro amor es redondo /o en otras palabras /como las pelotas”. También leí harto a Nicanor Parra y posteriormente a Rodrigo Lira, un poeta fundamental de la llamada Generación del ´80 en Chile. De alguna manera esos autores, sobre todo Bertoni y Parra, me permitieron entrar en una dimensión, la de la poesía, que yo intuía como hermética, de difícil lectura. En cambio ellos, con sus escrituras frescas y diáfanas, me permitían entablar un diálogo que en esa etapa incipiente se me hacía imposible con otros autores. Antes de eso, mientras estudiaba periodismo en la universidad e incluso durante mi adolescencia, ya me había iniciado en la escritura y en la lectura -que son dos caras de la misma cosa- con la narrativa. Leí con curiosidad algunos autores esenciales del boom, como García Márquez, Cortázar, Donoso y Vargas Llosa, y me interesé por el existencialismo, especialmente por Camus, Hesse, Kafka y Sábato. También leí mucho a Bukowski. Su estética sucia, que iba a contrapelo del sueño americano, me llamaba la atención. La abyección del personaje Chinaski, con su repugnancia y su desmesura, me parecía que cargaba con una desfachatez que provocaba directamente las costumbres y las apariencias del mundo burgués que me rodeaba: el de la ciudad de Viña del Mar, con toda su pompa arribista y conservadora.

¿Cuáles son tus autores y/o libros preferidos?

Son muchísimos y responden a distintas latitudes y tradiciones. De los clásicos, La Odisea. Me interesa más la épica del ingenio de Ulises y la fantasía de La Odisea que la épica de la fuerzade La Ilíada. También me gusta mucho un poema anglosajón anónimo de la Edad Media, titulado El navegante, donde irrumpe con fuerza la nostalgia (el sentimiento poético por excelencia, según Jorge Teillier). Otro autor que me interesa es Baudelaire, por sobre Rimbaud. Entre la precocidad y el oficio, me inclino por el oficio. Suelen gustarme más los autores cerebrales que los vivenciales, más los autores de obras que los autores de gestas biográficas. Otros clásicos y no tan clásicos ineludibles para mi formación literaria: Poe, Kafka, Unamuno, Borges, Carroll, Bioy Casares, Rulfo, etc. En el caso de la poesía argentina, me interesan Oliverio Girondo, Juan Manuel Inchauspe, Alejandra Pizarnik, Joaquín Giannuzzi, Roberto Juarroz, Martín Gambarotta y algunos poemas de Laura Wittner. De ellos, el que más se relaciona con mi escritura es Giannuzzi. Su Arte poética fue casi una premisa para mi trabajo literario durante un tiempo: “No agregue. No distorsione. /No cambie /la música de lugar. /Poesía /es lo que se está viendo”. Otros autores que no quisiera dejar de nombrar: Raymond Carver, José Emilio Pacheco, Valerio Magrelli, Giuseppe Ungaretti, Wallace Stevens, María Luis Bombal, Fernando Pessoa, Juan Emar, Adolfo Couve, Georges Perec, Yasunari Kawabata, John Ashbery, José Saramago, George Orwell, Aldous Huxley, Edgar Lee Masters, Emily Dickinson, José Kozery Juan José Saer. También la poesía oriental, en especial la china y la japonesa, han sido parte de mis lecturas predilectas. En la tradición poética chilena me interesan muchísimos autores, pero sobre todo los siguientes: Pablo Neruda (especialmente Residencia en la tierra y algunos textos de Canto general), Vicente Huidobro, Eduardo Anguita (su poema Definición y pérdida de la persona me parece sublime), Nicanor Parra, Gonzalo Rojas, Carlos de Rokha, Jorge Teillier, Rolando Cárdenas, Alberto Rubio, Enrique Lihn, Ennio Moltedo, Floridor Pérez, Federico Schopf, Óscar Hahn, Juan Luis Martínez, Gonzalo Millán, Waldo Rojas, Diego Maquieira, Armado Rubio-Huidobro, Rodrigo Lira, Erick Pohlhammer, Eduardo Llanos, Claudio Bertoni, Alexis Figueroa, Elvira Hernández, Carlos Cociña, Elicura Chihuailaf, Bruno Vidal, Bárbara Délano, Víctor Hugo Díaz, Malú Urriola, Héctor Figueroa,Yanko González, Bruno Cuneo, Andrés Anwandter, Kurt Folch, Germán Carrasco, Leonardo Sanhueza, Julio Carrasco, David Bustos, Jaime Pinos, Gustavo Barrera, Alfonso Grez, Christian Aedo, Gladys González, Raúl Hernández, Antonio Rioseco, Víctor Lópezy Fernando Ortega. De todos ellos, que son autores muy disímiles, me identifico más con una suerte de tradición negativa de la palabra, y de toda reminiscencia lírica y épica, que se fue gestando desde mediados del siglo XX en la poesía chilena (en consonancia con el surgimiento de la posmodernidad). Me refiero específicamente a la antipoesía de Nicanor Parra, a la contrapoesía de Enrique Lihn, a la lógica invertida de Juan Luis Martínez, a la lira destemplada de Rodrigo Lira y a la concepción viral del lenguaje de Gonzalo Millán. Creo que mi paladar estético, mi escritura y mi visión de la realidad se relacionancon sus propuestas. Ese escepticismo agudo, que en algunos casos llega a ser lacerante y existencialista. Esa concepción vacía de la realidad, carente de divinidad y de religiosidad cristiana. Pero a la vez una visión que no es victimista ni proclive al llanto. Una tradición, además, que sospecha de la primera persona o que al menos se cuestiona a sí misma, a diferencia de la poesía megalómana, grandilocuente y de tono mayor de gran parte de la tradición chilena. En definitiva, una poesía consciente de la precariedad del lenguaje y del estallido de la palabra, y de la escritura poética, en las postrimerías de la posmodernidad. Pues el gran problema del posmodernismo, advierte Lyotard, consiste justamente en “determinar si el lenguaje es efectivamente un medio, y un medio para comunicar”.

¿Te inspiró alguien en particular?

No sé si me inspiró alguien o algo en particular, pero un largo tiempo me estuvieron dando vueltas en la cabeza, casi como un mantra, algunos versos de Enrique Lihn: “Nada se pierde con vivir, tenemos /todo el tiempo del tiempo por delante /para ser el vacío que somos en el fondo”. De alguna manera esos versos me salvaron. Caminaba el año 2004 ó 2005 y yo estaba absolutamente angustiado, envuelto en una crisis existencial y doméstica bien fuerte. Estudiaba una carrera que no me interesaba en lo más mínimo (periodismo), bebía grandes cantidades de alcohol, pesaba alrededor de 120 kilos, sufría constantes ataques de pánico, mi pareja estaba por dejarme y me sentía absolutamente inútil y perdido. Veía el mundo como tras un cristal difuso, como si hubiera un vidrio grueso entre la realidad y yo. La vida se me presentaba como un peso (o más bien como un gran sobrepeso), pero a la vez me sentía sumamente vivo, explorando una sensación muy próxima a la muerte y a la falta absoluta de control. Fue en ese contexto que los versos de Lihn me salvaron. Los leí y me hicieron sentido, pero un sentido radical, incluso físico, como nunca me ha vuelto a suceder. Leí los versos y pensé: bueno, si la muerte llega de todas maneras, entonces no hay nada que perder, entonces nada se pierde con vivir. Pero claro, mi vida tampoco era insoportable. De hecho, era bastante cómoda en varios sentidos: tenía dinero y comida (producto de la benevolencia de mis padres), un departamento en el barrio alto de Viña del Mar y buena compañía: familia, amigos y una pareja estable que estaba por dejarme. En síntesis: padecía una angustia existencial de índole burguesa.

¿Escribís narrativa? ¿Qué procesos de escritura se ponen en juego a la hora de escribir narrativa? ¿Y en poesía?

Cada día estoy más convencido que la concepción de los géneros literarios es más bien pedagógica y responde a nuestra ingenua necesidad de clasificar y ordenar la realidad (e incluso de reducirla, pues siempre hay gente que quiere reducir la realidad). Pero la literatura desde siempre ha sido algo inclasificable. En la antigua Grecia la épica era narración, verso y música simultáneamente. Para qué hablar de la lírica, cuya etimología alude a un instrumento musical y no a la poiesisEs decir, todo ha estado siempre mezclado, de modo que no entiendo por qué en algún momento de la historia nos pusimos binominales: esto es narrativa o lírica, esto es literatura o música. Creo que aquella concepción ha derivado en una delimitación ficticia, que no se condice con la complejidad y la heterogeneidad del arte y de la literatura en general. Pero a la vez, ha reducido las fronteras de cada género, propendiendo a una exacerbación de la especificidad un tanto absurda. En este sentido, no tengo muy clara la diferencia de uno u otro lenguaje, sobre todo porque es evidente que en mucha poesía hay narrativa, y viceversa. De lo que estamos hablando, finalmente, es de textos escritos, de lenguaje escrito. Parafraseando a Barthes: la literatura es una manifestación de índole estético, como las artes o la música, pero que opera con códigos muy precisos: los escritos. No obstante, puedo distinguir una libertad inmanente a la escritura poética, la que no está presente en la generalidad de las propuestas narrativas: la despreocupación total respecto a la necesidad de contar una historia, a lasujeción a un argumento determinado. El texto poético tiene la posibilidad de nacer libre de la obligación de contar algo, de decir o incluso de comunicar algo. Puede obviar la referencialidad del lenguaje habitual para construir su propio lenguaje. Esto también puede estar presente en otros “géneros literarios”, pero por lo general la narrativa ha sido el arte de contar historias. La novela, de hecho, ha sido el artefacto moderno por excelencia: el género que pretende cifrar la imagen total de la realidad, que ha querido cristalizar la identidad (en muchos casos de manera forzosa). La poesía, en cambio, puede diferir del lenguaje corriente, disparando hacia todas las direcciones. Un buen poema, leí por ahí, se apoya siempre en una extendida y sostenida polisemia. Lo dice Rifaterre:“el poema dice una cosa y significa otra”. Otra supuesta diferencia entre la narrativa y la poesía tiene que ver con la construcción de ambos, con el ejercicio mismo de la escritura. Se supone que el verso está mucho más preocupado por la construcción del lenguaje y/o por la sonoridad de la palabra que la narrativa. De ahí una de las tres clasificaciones de la poesía según Pound: la melopeia. Sin embargo, en la narrativa muchas veces hay ritmo, hay música y hay construcción de lenguaje. De modo que los poemas no son necesariamente poéticos ni las novelas necesariamente narrativas.

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“…los poemas no son necesariamente poéticos ni las novelas necesariamente narrativas.”

¿Cómo recibe tu entorno familiar y social tu inclinación hacia la escritura?

El entorno actual es, en general, tremendamente pragmático y materialista, de modo que gran parte de la acogida social y familiar que ha tenido mi trabajo literario ha estado determinada por los resultados. Me explico: si no hubiera obtenido ningún reconocimiento oficial o material por mi escritura, no sé cómo se lo tomaría mi entorno. Sospecho que pensarían que la literatura no es más que un pasatiempo para mí. Pero claro, siempre hay personas excepcionales, las que no miden a los demás por sus logros materiales ni por sus pergaminos.

¿Por qué “Nanometrajes”? ¿Cómo surgió?

Nanometrajes surge a partir de una serie de textos cuyo denominador común es la visualidad. En algún momento me encontré con muchos poemas breves cargados de imágenes. Fueron escritos hacia el año 2007 ó 2008, momento en que estaba absolutamente asombrado por la sensorialidad de la realidad, especialmente por la visualidad. Fue una época donde experimenté bastante con los sueños lúcidos y con las imágenes. Una vez apagué las luces de mi cuarto, prendí el televisor en el canal Discovery Channel e hice un círculo con mis manos. La idea era mirar por el agujero que había hecho con mis manos e imaginar que estaba en una cueva, observando la escena que transmitía el programa de televisión: un paisaje gélido, probablemente de la Antártica o del Polo Norte, donde un par de tipos caminaban por la nieve. También tenía una fijación con los reflejos que se proyectaban en los vidrios. Muchas veces traté de convencerme que el reflejo de las personas en la ventana del metro o del bus no era un reflejo, sino una imagen real que sucedía al otro lado del vidrio. Además era una época bastante sofocante. Vivía sumido en el espacio interior, en una especie de microcosmos personal, de modo que comencé a pensar que el hábitat natural del hombre era el dormitorio. Pensaba que quizás mi vida era un espejo de la transformación de la realidad circundante: el giro del mundo natural del exterior a la vida indoor de la casa, del colegio, de la universidad, de la oficina, etc. De algún modo, los poemas de Nanometrajes, casi como un cuadro de Edward Hopper, dan cuenta de esos procesos: del tedio y del ensimismamiento que se vive en el encierro y en la intimidad del presente, a la vez que ilustran la reclusión del individuo a la propiedad privada del mundo interior y el exilio del mundo exterior de lo público.

¿Cuáles son los tópicos de tu poesía?

Mi poesía es un proyecto en constante movimiento. Más que tópicos en particular, entre los cuales podría mencionar la angustia existencial, el tedio, la experiencia de la visualidad, la fugacidad de la vida, la sensación de extrañeza y la crisis del lenguaje, me interesan los libros unitarios, que giran en torno a un eje temático o a una experiencia en particular. Me interesa la posibilidad de llevar procedimientos de otras disciplinas al escenario de la palabra escrita, emulando de algún modo esos procedimientos a través del lenguaje poético. Por ejemplo: mi primer libro se llama Galería (Ediciones Corriente Alterna, 2012). En él trato de llevar la experiencia sensorial de la visualidad al lenguaje poético, articulando una suerte de exposición de poemas. Mi segundo texto, el que se publica en agosto de 2014 por Ripio Ediciones, se llama Zapping. Allí, por medio de una serie sistemática de imágenes, construyo un sujeto femenino alienado, confundido por las imágenes de la televisión, de los sueños y de los medios de comunicación en general. Mi tercer texto, totalmente inédito, se llama Tetris. Allí aludo, por medio de la evocación del videojuego homónimo, a la crisis del lenguaje en la actualidad (un lenguaje trastocado por el consumo) y a la urgencia del silencio. Otro proyecto es Pausa: un libro mucho más ingenuo, pero a la vez más espontáneo, menos cerebral si se quiere. Allí mi idea es salir absolutamente de los moldes que voluntaria o involuntariamente me he ido imponiendo. La idea es hacer justamente una pausa en mi escritura poética, a través de la recopilación de textos más contemplativos y sin pretensión directa de unidad. Este proyecto dialoga de alguna manera con unas palabras de Houellebecq que no dejan de hacerme sentido: “La poesía es el medio más natural de traducir la intuición pura de un instante”.

“Mi poesía es un proyecto en constante movimiento.”

¿El lenguaje alcanza para expresar o es un instrumento limitado?

Dice el poeta chileno Gonzalo Millán: “La poesía es la traducción de una experiencia inefable”. En el prólogo de la Antología de la Poesía Surrealista, Aldo Pellegrini señala: “La poesía es el lenguaje de lo inexpresable”. Yo me identifico con esas definiciones. La poesía y el lenguaje son medios precarios, totalmente limitados: nunca alcanzan a expresar lo que quieren expresar. Más aún: ni siquiera saben lo que quieren expresar o si acaso quieren o no expresar algo. De modo que el poeta, como sugiere Roberto Bolaño, siempre sale derrotado: “Tener el valor, sabiendo previamente que vas a ser derrotado, y salir a pelear: eso es la literatura”. El lenguaje, entonces, es incapaz de dar cuenta de la experiencia y de la realidad, de modo que se vuelve un ejercicio puramente retórico. Dice Juan Luis Martínez: “A través de su canto /los pájaros comunican una comunicación /en la que dicen que no dicen nada”. Esos pájaros, esos pajarones somos nosotros: los seres humanos y nuestra ingenua pretensión de que a través del lenguaje vamos a poder entender algo, vamos a poder salir de nuestra miseria. Porque en definitiva, advierte Martínez: “yo creo que tenemos que entender que no tenemos nada que entender”.

¿La poesía debe cumplir una función social?

La poesía, consciente o no de aquello, cumple una función social. Otra cosa es la repercusión que pueda tener en la vida pública (cuestión que hoy, en la sociedad del espectáculo, es extraordinariamente menor). Al trabajar con el lenguaje, que es la construcción elemental de la polis, y sobre todo al acceder al circuito de la publicación (y por lo tanto a la socialización y a la vida pública), la poesía ingresa a la dimensión política, se satura inmediatamente de dimensión social. La poesía es, entonces,política, quiera o no serlo. Está inmersa en la polis, es el producto sustancial de ella. Ahora bien, distinta es la voluntad del autor. En el diverso entramado de escrituras literarias, algunas son deliberadamente políticas y otras no. Están los que abogan por una escritura comprometida; otros reivindican el arte por el arte. A mi modo de ver, el poeta en algún momento debe hacerse cargo de las problemáticas sociales que lo rodean, pero aquello no es en ningún caso una máxima. Cada día valoro más la diversidad. Me interesa que existan y coexistan distintas escrituras, las que aludan a diversas formas de ver y pensarla realidad. Y no se trata necesariamente de escrituras evasivas (aunque es obvio que las hay), sino de textos que se hacen cargo de la diversidad de la experiencia, de miradas tan amplias como la amplitud de la realidad. Recuerdo una clase de Historia del Arte en la universidad. En ella la profesora dijo que las vanguardias se volcaron hacia una suerte de irrealidad, y yo pensé: no, de ninguna manera. Las vanguardias, a mi modo de ver, tendieron hacia una ampliación de lo real, es decir, a la reivindicación de otras dimensiones de lo real. Porque es evidente que la realidad no es sólo aquí y ahora. La realidad lo abarca todo, incluido el presente inmediato, pero también la memoria, los sueños, la fantasía e incluso la virtualidad. Dice Paul Éluard: “hay otros mundos, pero están en este”. O más bien (creo que advierte Breton): “todo es real”.

¿Cómo ves el panorama de la poesía en Chile?

Hace poco leía con atención el título de un libro de un poeta chileno joven, llamado Francisco Ide, el que se publicó este año. Se llama Poemas para Michael Jordan.Y me preguntaba: ¿qué debe pasar en una tradición poética para que una obra llegue a tratar sobre un basquetbolista norteamericano? Pues bien, supongo que mucha agua bajo el puente. Para que aquello suceda la poesía debe, de antemano, haberse desligado de muchísimas ataduras. Más allá de la norteamericanización de la cultura chilena, cuestión por lo demás evidente, creo que el fenómeno apunta al extraordinario terreno de libertad que ha ido ganando la poesía chilena contemporánea, principalmente a partir del remezón de la antipoesía parriana (y de muchos otros autores y movimientos, obviamente). En otras palabras: la poesía chilena no tiene, a estas alturas, la necesidad de justificarse; puede tomar arbitrariamente cualquier tema, debido a que superó hace largo rato ciertos complejos y convenciones de la lírica tradicional. En este sentido, creo poder decir con propiedad que en Chile hay efectivamente una tradición poética. Y cuando me refiero a tradición estoy aludiendo a autores que leen a sus predecesores, que se hacen cargo de la tradición y que, sobre todo, dialogan. Obviamente que el diálogo genera disputas y luchas desesperadas por instalarse en el canon, pero aquello, en definitiva, es una consecuencia de una tradición activa, la que muchas veces funciona a través de la ruptura, de la deliberada oposición a la generación inmediatamente anterior. Otra reflexión que se me dibuja inmediatamente en la cabeza al pensar en la tradición poética chilena es la disputa o siquiera la coexistencia de al menos dos posturas: la del lenguaje como experiencia y la de la experiencia como lenguaje. Es decir, la de la escritura que versa sobre la experiencia vital y la que alude al fenómeno del lenguaje o del pensamiento. En alguna medida esta disputa, o más bien estos dos tipos de escrituras, han estado presentes a lo largo de la poesía chilena desde los cuatro poetas inaugurales: Gabriela Mistral, Vicente Huidobro, Pablo de Rokha y Pablo Neruda. Lo advierte Eduardo Llanos cuando dice que la tradición poética chilena contemporánea se podría dividir en dos grupos troncales: los poetas de la razón (del intelecto) y los de la pasión. En el primer grupo estaría Huidobro a la cabeza, mientras que en el segundo Neruda y probablemente de Rokha. Estos dos grupos, sugiere Llanos, se irían proyectando a lo largo de la poesía chilena hasta hoy, con figuras como Nicanor Parra (razón), Gonzalo Rojas (pasión), Enrique Lihn (razón), Jorge Teilier (pasión), etc. Pero claro, toda escritura poética carga con razón y pasión, con emoción y pensamiento, de modo que una vez más las clasificaciones se vuelven insuficientes.

¿Qué opinión te merecen las editoriales? ¿Qué experiencias has tenido con ellas?

En Chile hay un movimiento editorial independiente extraordinariamente potente, el que se encarga de publicar aquello que las grandes editoriales desechan o simplemente ignoran. Me refiero a editoriales como Alquimia, Lom, Das Kapital, Cuneta, Libros del Pez Espiral, La Calabaza del Diablo, Fuga, Ripio Ediciones, Cuarto Propio, Tácitas, Ediciones Altazor, Pehuén, Ediciones Kultrún, JC Sáez, Inubicalistas, Perro de Puerto, Cuadro de Tiza y la desparecida Ediciones del Temple (que cumplió un trabajo indispensable en un momento en que el movimiento editorial independiente, y en especial el de colecciones de poesía, era casi inexistente), entre muchas otras. Todas ellas tienen líneas editoriales y catálogos bien definidos, los que se hacen cargo de diversos problemas, como puede ser la publicación de literatura regional, la reivindicación de las minorías, la articulación de pensamiento político, la construcción de resistencia social y, sobre todo, la publicación de obras literarias con evidente valor estético y/o político (cosa que a las grandes editoriales, movidas por el rating y por estrategias meramente comerciales, no les interesa). Además cuentan con un trabajo de diseño bien articulado y con editores que generalmente son autores. En este sentido, estoy convencido que la mayoría de las obras poéticas chilenas más interesantes de los últimos años se han publicado fuera de los grandes mercados, fuera de las grandes editoriales. Me refiero a textos elementales como Arte marcial o Libro de guardia de Bruno Vidal, Metales pesados o Alto volta de Yanko González, Lugares de uso de Víctor Hugo Díaz, Verano de Bruno Cuneo, Calaso La insidia del sol sobre las cosas de Germán Carrasco, Intemperancia de Héctor Figueroa, Especies intencionales o Banda sonora de Andrés Anwandter, Therade KurtFolch, Adornos en el espacio vacío de Gustavo Barrera (aunque este libro fue publicado por el sello El Mercurio-Aguilar), Las palabras callan de Jorge Polanco, Centrífuga de Alfonso Grez, Füchse von Llafenko de Gloria Dunkler, Gran Avenida de Gladys González, Poemas cesantes de Raúl Hernández, Recolector de pixeles de Christian Aedo y Guía para perderse en la ciudad o Erosión de Víctor López, entre muchos otros. Todos estos libros tienen en común el hecho de haber sido publicados por editoriales independientes o incluso el haber sido auto-editados.

¿Por qué escribís?

Si supiera por qué escribo, probablemente no escribiría. Pero tengo algunas sospechas: la escritura poética, incluida la lectura, responde a una búsqueda. Una búsqueda que probablemente no va a encontrar nada, pero que de alguna manera se relaciona con dejar constancia, con una especie de exhalación: el poeta inhala la experiencia y la devuelve tamizada por su mirada, pasada por el pequeño cedazo de la experiencia personal. Es, en alguna medida, un acto de regurgitación.También es una forma de conocimiento y de autoconocimiento. A través del conocimiento del entorno uno se construye a sí mismo, y viceversa. Otras posibilidades: escribo como una forma de vanidad; me gusta mirarme a través de lo que escribo, darle una forma visible a mis rasgos invisibles. Escribo para no olvidar. Escribo para estar en silencio, por tendencia natural a la soledad. Escribo para dignificar el tedio y el ocio. Escribo para decir que no tengo nada que decir. Quizás escribo como quien pone un aviso en la manilla de la puerta: “por favor no molestar”. La verdad es que no tengo idea por qué escribo.

¿Qué le recomendarías a aquellos que están comenzando a escribir?

No tengo vocación de adalid, pero aquí voy. En el juego de las entrevistas lo mínimo es responder: que lean, que corrijan, que no se apuren. Que rompan las reglas, pero sobre todo sus propias reglas. Que duden, que observen, que usen todos los sentidos. Que mediten los versos quele dictó Diego Maquieiraal poeta Bruno Cuneo, quien se había autoimpuesto no escribir: “No rompas el silencio /rompe la palabra. /Haz con los pedazos /un silencio nuevo”. O mejor aún, que le hagan caso a Juan Luis Martínez (siempre que se les antoje, por supuesto): “hacer reventar los sistemas es el único juego aceptable”.