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BRUMA Ediciones
Av. España 1248 – 2do Piso – Ofic 22
Mendoza – Argentina
Tel: 261 – 4232376

Fallo del Concurso Nacional de Poesía Oliverio Girondo

Ha fallado el jurado el Concurso Oliverio Girondo, compuesto por Agustina Cometto, ganadora del Certamen Nacional de Poesía Juan L. Ortiz; los directores de la editorial, escritores y profesores de Letras, Carolina Suarez y Jorge Córdoba con los siguientes resultados:

PRIMER PREMIO:
Facundo López
Obra:
DOCE NIÑOS JUEGAN
VOY FRENTE A ESTE OJO CIEGO
MUTANTE

SEGUNDO PREMIO:
Florencia De Felippe
Obra:
NUNCA SUPE CÓMO CRUZA EL TERRENO BALDÍO

FINALISTAS:
María Moreno Quintana

Nadia Sáchez

Gerardo Artaza

Julieta Fernández

Nicolás D’Andrade

Jorge Niño García

Horacio García

Eva Isabel Ruiz

¡Felicitaciones!

Me gusta que cada libro que leo sea mi libro preferido

ENTREVISTA A AGUSTINA COMETTO (23) GANADORA DEL PRIMER PREMIO DE POESÍA JUAN L. ORTIZ

Me inspiró la idea de jugar un rato con algo nuevo, y ésa sigue siendo la idea hoy en día después de tanto tiempo.

1. ¿Cómo empezaste tu carrera como poeta y cuándo?

Comencé a escribir a los quince años, un poco por el incentivo de mi primera profesora de literatura Cecilia Gargantini (hoy gran amiga y madrina de mi crecimiento poético), y por buscar expresarme. Viví una adolescencia muy abierta y compartida con amigos entre los que siempre estábamos intercambiando herramientas artísticas y formas de crear. A través del arte nos gustaba comunicar lo que nos pasaba. En mi caso, me vinculé mucho con el teatro, el dibujo y la escritura.

 

2. ¿Te inspiró alguien en particular?

No. Me inspiró la idea de jugar un rato con algo nuevo, y ésa sigue siendo la idea hoy en día después de tanto tiempo.

3. ¿Escribís narrativa? (En caso que sea afirmativa): ¿Qué procesos de escritura se ponen en juego a la hora de escribir narrativa? ¿Y en poesía?

Me dedico preferentemente a la poesía. Siempre tomé el proceso creativo como algo libre. Cuando tengo ganas de escribir me gusta andar como una hoja en blanco, salir a la calle y dejarme penetrar por todo lo que percibo, lo que me atrae a lo largo del día. Y de ese contemplar en algún momento sale una frase muy clara, que por lo general suele ser el final de mis poemas.

4. ¿Cómo recibe tu entorno familiar y social tu inclinación hacia la escritura?

Algunos lo reciben con total naturalidad y otros con sorpresa. Hay algunas personas más cercanas que frecuentan lo que escribo porque disfruto mostrarlo, hay otras personas que se acaban de enterar que escribo. Es una actividad que nació sola, no la elegí. Por eso es que tal vez no la muestro tanto.

5. ¿Tenés un momento del día propicio para la creación? ¿Un lugar?

Tengo dos momentos específicos para lograr la escritura. Primero, escuchar música y dejar que la idea que surgió durante el día repose en mi cabeza, y luego, el silencio. El lugar comienza siendo uno cualquiera y siempre termina tomando la forma de mi casa, con el mate y la computadora. Si hace calor afuera, en el balcón y si hace frío adentro, sobre el escritorio.

6. ¿Qué pensás de la poesía actual?

No tengo ninguna opinión formada al respecto. Siempre me encuentro con textos realmente buenos e innovadores, de escritores de todas las formas y edades.

7. ¿Cuáles son los tópicos de tu poesía?

Me detengo mucho a tratar de entender la naturaleza de las cosas. Soy una fanática de la vida cotidiana. Me gusta la simpleza de todo lo que ocurre porque es en ella donde encuentro algo de verdad. Siento que busco conversar con lo que sencillamente existe.

8. ¿Qué opinión te merece las editoriales? ¿Qué experiencias has tenido con ellas?

Es un mundo al que nunca me había acercado. Tengo amigos que escriben y editan sus propias cosas, que buscan hacer circular sus textos, pero siempre de forma independiente. Esta oportunidad que me da BRUMA Ediciones es mi primera experiencia con una editorial y es muy bueno saber que hay espacios con interés por conocer y difundir nuevas propuestas literarias.

Es una actividad que nació sola, creo que no la elegí.

9. ¿Cuáles son tus autores preferidos?

No creo tenerlos. Mi relación con la literatura es de lo más pasional. Me gusta elegir un libro para leer cuando siento que él llegó hasta mí por alguna razón en especial. Me gusta tener un extenso amorío con ese libro, perderme y demorarme leyéndolo. Me gusta que cada libro que leo sea mi libro preferido. Pero si tengo que nombrar a personas que admiro enormemente por su cualidad de poetas elijo como referentes a Luis Alberto Spinetta y a Fernando Cabrera. Han cruzado la frontera de la música para también enamorar con lo que escriben. A través de la humildad permiten que algo más allá de ellos se comunique. Usan las palabras de una manera sincera y única. Siento mucha afinidad con lo que transmiten y me llegan al alma cuando los leo o los escucho.

10. ¿Qué le recomendarías a aquellos que están comenzando a escribir?

Que se diviertan haciéndolo. Que se suelten a lo que pase, a lo que tenga que salir. El arte es una herramienta directa para comunicarnos con nuestro espíritu, y creo que si recurrimos a él, aunque lo hagamos sin saber, es porque queremos acercarnos más a nosotros mismos. Para ello se necesita sinceridad y entrega.
A veces tenemos claro lo que queremos materializar artísticamente, pero otras veces no, y es en esos momentos cuando debemos permitir que nuestro interior se revele, ya sea a través de una fotografía, de una canción o de un texto.

11. ¿Sobre qué cosas te hacés preguntas?

¡Sobre todas las cosas! Me gusta que todo tenga tantas respuestas como perspectivas posibles. Me pregunto algo nuevo todos los días.

Me gusta que todo tenga tantas respuestas como perspectivas posibles

12. ¿Qué está mal en el mundo?

Es una pregunta fácil y difícil a la vez.

Es muy fácil señalar todo lo que vemos malo pero difícil destacar lo bueno que puede hacerse para cambiarlo. Prefiero detenerme en celebrar ese cambio que muchos están buscando. Destacar todo lo hermoso que se está moviendo constantemente y que debe seguir creciendo. Fomentar el amor por la vida, encontrar la paz interior para un bienestar común, dejar el egoísmo y alcanzar la felicidad.

14.. ¿Qué libro te hubiera gustado escribir? ¿Por qué?

¡No me puedo imaginar cuál! Creo que los grandes libros están para ser admirados y estar agradecidos de que se hayan escrito, pero no para desearlos como propios.

CERTAMEN NACIONAL DE POESÍA OLIVERIO GIRONDO

CONCURSO CERRADO EL 31/8/2015

 

BRUMA Ediciones y Octavo pecado editorial, Argentina, convocan al Certamen Nacional de Poesía OLIVERIO GIRONDO.girondo

 

  1. Podrán participar todos los escritores argentinos residentes en Argentina, mayores de 18 años.
  2. Las obras deberán ser individuales, inéditas y no haber recibido premios. Aunque se recibirán obras que hayan sido finalistas de otros concursos u obtenido menciones. Se podrán enviar hasta tres (3) poemas de hasta 20 líneas cada uno. Tanto tema como estilo serán libres.
  1. No podrán participar aquellos autores que hayan recibido premios y/o menciones en nuestros anteriores concursos.
  1. Para participar debe llenar el formulario dispuesto para tal fin en nuestro blog y enviarlo a:   https://brumaediciones.wordpress.com/2015/06/01/certamen-nacional-de-poesia-oliverio-girondo/
  1. Las obras deberán mantener vocabulario, ortografía y cuidado estilístico; de lo contrario, serán rechazadas sin aviso.
  1. El certamen se extiende desde el día 01 de Junio del 2015 hasta el 31 de Agosto del 2015, inclusive.
  1. El jurado estará integrado por Carolina Suarez, Profesora de Lengua y Literatura Inglesa, escritora y Directora de BRUMA Ediciones; Jorge Córdoba, Profesor de Lengua y Literatura, poeta, escritor y Director de BRUMA Ediciones y Agustina Cometto, poeta, ganadora del Certamen Nacional de Poesía Juan L. Ortiz  Su fallo será inapelable y podrá declarar desierto el concurso si los trabajos no reúnen la calidad estética requerida.
  1. A los trabajos no premiados se les ofrecerá una devolución editorial a un precio promocional del 60% menos del valor habitual, solo por haber participado del Concurso.
  1. Después de la expedición del jurado no se mantendrá correspondencia con los autores sobre las obras presentadas, salvo en las condiciones en el punto 8.

10.  PREMIOS:

Primer Premio: La obra ganadora será editada y el autor de la misma recibirá como premio 10 ejemplares en papel, más una (1) antología descripta en el punto 13, además de la certificación que le corresponde.

El Segundo Premio constará de la participación sin cargo en la antología descripta en el punto 13, más dos (2) ejemplares de la misma y la certificación acreditativa.

También se entregará, si se considera pertinente, una Mención de Honor.

  1. BRUMA Ediciones tendrá una opción preferente para la publicación de aquellas obras presentadas, y no premiadas, que considere de su interés.
  1. Los ganadores se anunciarán de forma pública en diarios de difusión mendocina, gacetillas de prensa a más de mil contactos, en nuestra fanpage, Twitter, Google +, Linkedin y blogs, además de la comunicación formal privada. 
  1. Paralelamente al desarrollo del certamen, tanto a los finalistas, como a aquellos autores cuya obra amerite la publicación; se los invitará a formar parte de una antología en homenaje a Juan L. Ortiz que se editará en forma conjunta entre la Editorial y los autores (de acuerdo a las características de la obra seleccionada podría ser editada tanto en BRUMA Ediciones  como en el sello Octavo pecado editorial).
  1. Los finalistas podrán participar de la antología con el poema seleccionado entre la editorial y el autor abonando $95 pesos argentinos por poema. La edición se realizará siempre y cuando se logre un mínimo de participantes y la calidad de los trabajos sea aceptable.
  1. El ganador del certamen integrará el jurado en el próximo concurso, cediendo además, los derechos para reproducir su imagen y obra a modo de difusión.
  1. ECertamen es de participación libre y gratuita y el solo hecho de participar en el mismo implica la aceptación de las presentes BASES. El no cumplimiento de las mismas, inhabilitará tal participación.

 

GANADORES DEL CONCURSO NACIONAL DE POESÍA JUAN L ORTIZ

1er Premio:
Agustina Cometto. Obra Poemas I y II
2do Premio:
Diego Alfaro. Obra: Poema del Litoral Central para Claudia.
Única Mención Especial:
Pablo Bugarini. Obra: El barro
Único Accésit
María Magadalena Cervellera. Obra Poemas I, II y III
Ganadores sobre un total de más de 600 trabajos recibidos.
Jurado: Andrés Urzúa de la Sotta (poeta chileno)
              Carolina Suarez (poeta y directora de BRUMA Ediciones)
              Jorge Córdoba (escritor y director de BRUMA Ediciones)

FINALISTAS DEL CONCURSO DE POESÍA JUAN L. ORTIZ

Como habíamos anunciado: recibimos más de 631 trabajos para el Concurso de Poesía Juan L. Ortiz. Fue una tarea difícil seleccionar finalistas, debido a la buena calidad estética de las obras.
Hacemos público a dichos finalistas. De ellos saldrán los primeros premios y la Mención Especial, si la hubiere. Muy pocos quedaron afuera por no ajustarse a las bases del Concurso. Tanto BRUMA Ediciones, como Octavo pecado editorial, agradecen a quienes han participado.
Pronto daremos a conocer a los ganadores.
Las antologías propuestas comienzan a tomar forma con los finalistas que han decidido acompañarnos.
Gracias, nuevamente.

Adrián Yansón
Carlos Barbarito
Claudia Lonfant
Claudia Masiero
Claudio Simiz
Diego Alfaro
Dolores Pombo
Eduardo Guajardo
Evangelina Aguilera
Hernán Moreno
Hugo Cela
Laura Giraldez
Luis Ferrario
Manuel Ruano
Marcelo Aste
Marcelo Gonzalez
María del Carmen Moreno
María Iribarne
Mario Villagra
Marisa Willner
Maura Pierotti
Noelia Abraham
Norberto Antonio
Pablo Bugarini
Raquel Jaduszliwe
Salomé Hernaiz
Silvia Müller
Alberto J. Armando
Andrés Alvarado
Beatriz Mir
Beatriz Teresa Bustos
Clara Gonorowski
Claudia Villafañe Correa
Damián Andreñuk
Damián Zeballos
Daniela Della Bruna
Darío Oliva
Dario Würtz Paiva
Elida Graciela Perchivale
Gabriel García
Graciela Victoria Bernaldez
Griselda Roces
Héctor Gurvit
Héctor Ramón Santomil
Isabel Llorca Bosco
Ismael Peppe
José Luis Castellano
Laura Romero
Leonardo Avallone
Leonardo Rodríguez
Lorena Miño
Luis Comis
María Cervellera
María Ester Ganzero
Mariana Rodríguez
Matías Cárdenas
Máximo Ballester
Mónica Ovejero
Nancy del Carmen Martello
Nicolás Antonioli
Nicolás Sada
Norma Baqueiro
Norma Etcheverry
Osvaldo Víctor Fernández
Patricia Briganti
Raquel Fernández
Ricardo Guidi
Rosalía Cuello
Salvador Villagra
Silvana Piccardo
Sylvia Cirilho
Verónica Cynthia Petasne

CARLOS BARBARITO

El olor del papel debe ser el aroma del Paraíso

Por Carlos Barbarito

 

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Fotografìa: Fredy Heer. Pertenece a su proyecto “La cámara de papel”

 

 

Leo porque sueño y sueño por que leo. En mí hay una profunda interrelación entre una cosa y la otra, no las concibo desvinculadas una de la otra. Claro, primero fue el sueño (intenso, en colores), sobre todo cuando lo último que oía, antes de dormirme, era el sonido de la lluvia en el techo; más tarde, fue la lectura; pero, cuando sólo parecía existir el sueño, lo otro, desde alguna parte, irradiaba sobre mí su magnetismo, aunque yo ignorase —lo ignoré durante cinco años— qué ocultaban esas manchas negras sobre el papel blanco que los mayores miraban con atención o despreocupación. Lo recuerdo: durante horas, sentado a la mesa de la cocina, en casa de mis abuelos, copiaba los dibujos de diarios, revistas y libros. Tal vez, un modo, larvado, inconsciente, de responder al llamado de eso que permanecía secreto y lejano. Cuando llegó el momento de leer, fue para mí algo gozoso, pleno de dicha. Luego supe que la lectura también trae pesadumbre. En mi casa de infancia había pocos libros, apenas recuerdo un ajado y oloroso atlas —allí, ciertos nombres: Mozambique, El Cairo, Indochina, pasaba la yema de los dedos por los mapas, sobre todo de África, viajaba—, y un libro barato, de ciencia ficción, sin tapas, acerca de una fuerza que se apoderaba de los cerebros de los humanos excepto, claro, del cerebro del héroe. Hubo, no mucho después, un hecho que, visto en retrospectiva, transformó mi vida para siempre: una amiga de la familia me obsequió un ejemplar de Alicia en el País de las Maravillas. Pienso a menudo en aquel gesto y no exagero si afirmo que en la frecuentación, repetida, como bajo la influencia de un hechizo, de aquel libro, que extravié años más tarde, comenzó a gestarse, subterránea, inadvertidamente, en mí, el poeta. Idea de mis padres fue asociarme a una biblioteca, con piso y muebles de madera. Y ese olor a papel que desde entonces me parece el aroma que debió tener el Paraíso. Primero fue Verne. Yo lo llamo mi padre literario, pese a que jamás escribí un relato, impedido hasta hoy de elaborar la más mínima narración. Junto con Verne, en simultáneo, decenas de libros de bolsillo, de autores españoles con seudónimos en inglés, entre ellos uno acerca de una puerta que permitía el acceso a otros universos. Y Arthur Clarke. Y tomitos dedicados a satélites artificiales, tormentas, descensos al fondo del mar, una biografía de Edison y otra de Samuel Morse y otra de Byrd. Y Salgari, Bradbury, alguna novela inapropiada de Eduardo de Zamacois, una edición abreviada de La odisea, otra dedicada a la cría de caballos y otra, al acodo y otra, a los venenos. Nada me era indiferente: soles, hongos, caballos, pirámides, cuerpos geométricos, modas y costumbres, la hipnosis, los imanes, la fisiología de los astronautas, los desiertos, los músculos de la cara. Era, lo admito, tan curioso como ansioso. Impaciente, como tantos otros, quería tragarme de un bocado de la primera a la última página, incluso salteaba párrafos y hasta páginas, como poseído por un hambre y una sed intensos, inagotables. Más que entender yo quería devorar, hacer mío, apropiarme con la urgencia del tigre que persigue al venado. Leía en simultáneo, pasaba sin pudor alguno de una escena con farol de gas en París a la descripción de un volcán o la bomba atómica. De libro en libro. De geografía a medicina. De novelita de bajo costo a alguna edición de los Evangelios de páginas con borde dorado. La aparición de un cometa me llevaba a alguna enciclopedia para saber qué era un cometa. Lo mismo con motivo de un eclipse solar o lunar, la caída de un rayo. De manos de mi abuelo paterno recibí un antiguo y voluminoso tratado de física. Lo conservo como a un tesoro. Lo releía con frecuencia, pero sobre todo me agradaba mirar los grabados de locomotoras, trombas, telégrafos. Tiempos en los que nada había de nuevo que esperar en esa área de la ciencia, salvo algún que otro ajuste.

Entonces, ¿qué otra profesión sino la de bibliotecario para alguien como yo? Y en el ejercicio de mi tarea, ¿qué otra cosa sino el persistente hurgar, la denodada busca, la eterna curiosidad?